Sin apoyos gubernamentales y con invernaderos artesanales, Alexis Cervantes Martines, un joven floriculturista del Metate Viejo Tlamimilolpan municpio de Lerma cultiva esta variedad abotonada de alta durabilidad para la temporada de Día de Muertos.
De cara a las festividades del Día de Muertos, los campos del Estado de México comienzan a teñirse de anaranjado. En el municipio de Lerma, dentro de la zona conocida como El Metate Viejo, Alexis trabaja intensamente para ofrecer una alternativa innovadora y resistente para las ofrendas: la flor de cempasúchil enana.
A diferencia de las plantaciones tradicionales a cielo abierto, el cempasúchil enano se produce en maceta y destaca por su forma abotonada, lo que facilita un manejo mucho más práctico y garantiza una mayor durabilidad del producto final.
En años recientes, la comercialización de esta variedad enana ha generado debate y controversia entre los compradores, pues existe la creencia de que se trata de una «flor china». Sin embargo, el joven agricultor aclara el origen real de su cultivo:
»La semilla es de origen mexicano, pero fue modificada genéticamente para limitar la altura del tallo y lograr que florezca en una presentación pequeña y densa. El proceso de modificación fue desarrollado en su momento por un especialista de origen chino, razón por la cual la gente suele llamarla ‘flor china’, pero la esencia y raíz del producto son 100% mexicanas», explicó.
El camino para sacar adelante esta cosecha no ha sido sencillo. El productor trabaja bajo condiciones precarias y de manera totalmente artesanal; sus invernaderos han sido construidos por él mismo y no cuenta con subsidios ni apoyos gubernamentales de ningún tipo. La venta de estas plantas representa el sustento económico fundamental para su familia.
Ante el esfuerzo que implica mantener vivas estas tradiciones y su economía local, el agricultor hace un llamado a la ciudadanía y a las familias de la región para consumir lo local y apoyar el trabajo de los campos mexiquenses.
